Vivimos en un mundo donde hay cambios casi a diario. Por eso, tener planes a largo plazo muy bien definidos es algo complicado debido a que cada día hay cambios positivos o negativos que hacen que tengamos que adaptarnos y saber aprovechar las oportunidades. 

Podemos coger como ejemplo la crisis con la caída de Lehman Brothers en 2008 y más recientemente, la crisis del coronavirus. Nadie esperaba ninguna de estas dos, pero cada uno de nosotros tenemos que adaptarnos o esperar, es decir, que hay dos maneras de hacer frente a estas situaciones: que pase el tiempo o adaptarnos para sacar un buen partido.

oportunidades

En el mundo actual hay diariamente cambios donde tenemos que detectar las oportunidades. Sin embargo, hay gente que espera mientras otros se adaptan a las situaciones con el objetivo de poder aprovechar las ocasiones.

1. ¿Esperar o adaptarse?

La respuesta a esta pregunta es muy personal y no hay una buena o mala respuesta. Sin embargo, yo soy más de adaptarse en lugar de esperar a que las cosas pasen. La razón es muy simple: tengo mentores que actúan cuando todo el mundo está esperando, cuando todo el mundo tiene miedo, cuando todo el mundo no se quiere mover.

Así, a día de hoy, ellos han llegado a sus objetivos y han pasado por las etapas en las que estoy actualmente. Por eso, para poder llegar a mis objetivos, tengo que aprender y hacer como ellos.

2. Oportunidades

Aunque para muchos es difícil pensar de esta forma, hay una oportunidad en cada cambio, independientemente de que sea en positivo o no, siempre hay ocasiones que tomar. Muy importante es no aprovechamos de la gente, sino de las oportunidades que se presentan, que son dos temáticas totalmente distintas. Un ejemplo, puede ser la bajada de los precios de los inmuebles, que hace que haya oportunidades para comprar edificios o pisos más económicos.

Hay que saber estudiar, analizar y aprovechar las oportunidades en cada momento. Podrías estar pensando en cómo se puede hacer, pero para eso hay que conocer el ámbito donde quieres actuar, analizar y tener un conocimiento sólido. Sin esto, no vas a poder ver las oportunidades porque estarás como el 80 % de la gente, sin conocimiento pero con ganas de hacerlo, pasando a la acción y cometiendo errores. Por eso, para disminuir los fallos hay que conocer el ámbito. Tampoco hace falta ser un experto, pero tener los conocimientos base es el mínimo para detectar las oportunidades.

3. Actuar

Esta parte es la más importante, ya que saber detectar las oportunidades es algo crucial, pero pasar a la acción lo es aún más. ¿Por qué? Porque únicamente de esta manera vas a poder saber si la oportunidad que habías detectado lo es realmente.

Siempre que veo una oportunidad empiezo un proyecto, intento que salga bien, doy todo para que sea positivo y al final, si no funciona, pues aprendo de mi error para que la próxima vez no haga lo mismo.

Te animo a que siempre que veas una oportunidad, pases a la acción. Es únicamente de esta forma como te vas a dar cuenta de si es realmente una oportunidad o no. Pero en todas las cosas vas a aprender algo y, además, el mundo está hecho para que gente como tú que quiere actuar tenga un resultado positivo. 

Así que aunque el primer proyecto no haya tenido el éxito que esperabas, levántate de nuevo y piensa en el siguiente proyecto.

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