Veremos a lo largo de este artículo mi día cuando tengo un cliente procedente de la plataforma de Airbnb, qué hago horas antes de que llegue para que todo esté perfecto, cuál es el impacto que tiene en mi vida y qué cambios trae para mi. 

Esta es mi experiencia personal y no todos los anfitriones lo hacen de esta forma. Además, en mi caso, alquilo una habitación dentro de mi propio piso, por lo que es diferente de los anfitriones que alquilan un piso o una casa entera.

vida

1. Antes de la llegada

Mi vida a 48 horas de la llegada de un cliente cambia radicalmente y está plenamente enfocada en ella. Dejo todo lo demás de lado, sea deporte, yoga o amigos. Mi única preocupación es asegurarme de que esté en perfecto estado para el huésped.

Como trabajo, el único momento que tengo para preparar todo es durante la noche, debido a que por las mañanas me despierto a las 03:45 y me gusta estar centrado en otras tareas, como por ejemplo, leer o escribir. Entre semana, suelo ir a dormir sobre las diez de la noche, pero durante los dos días previos a su llegada voy a dormir sobre las doce de la noche. Es muy intenso y es eso lo que me gusta, lo que hace que esté satisfecho con el resultado.

48 horas antes suelo hacer lo siguiente: limpiar la habitación, la cocina, el baño y el comedor, a todas estas tareas les dedico entre dos y tres horas. En el día anterior a su llegada hago un repaso general para asegurarme de que todo está en su orden correcto. Cuando me organizo bien, la ropa de cama ya está limpia y planchada ya que contrato me una empresa externa, pero si me he despistado, tengo que lavarla en casa y luego plancharla yo mismo. Te confieso que esta parte es la que menos me gusta.

Como ves, detrás de esto hay que trabajar, hacer las tareas para que salga todo bien y sacrificar tiempo de ocio  (no estar con los amigos o no hacer deporte). Ojalá fuera muy fácil y no hubiera que pasar ese tiempo, pero al final el sacrificio merece la pena y estoy muy contento de estar enfocado en la preparación del piso para la llegada de un cliente. Tal como digo siempre, hay que hacerlo con cariño y con amor; de esta forma, todo es mucho más simple y agradable.

2. Cuando el cliente está en el piso

Allí empieza una nueva vida para mí. El tiempo que tenía 100% para mí para hacer deporte por las mañanas, leer un libro o hacer yoga, ahora se lo tengo que dedicar al cliente. Por ejemplo, por las mañanas siempre preparo la mesa con el desayuno con croissants, zumo natural, café, té…, así que tengo que levantarme treinta minutos antes o coger ese tiempo de otras tareas para que esté listo.

Me despierto a las 03:45 y no pierdo tiempo en la cama dando vueltas. Me levanto directamente y preparo todo, de esta forma puedo hacer lo que me gusta por las mañanas, pero te confieso que es más intenso y tiene que estar todo perfecto al detalle. Luego cada mañana hago un repaso en el piso para asegurarme de que esté todo limpio, en orden y que no falte nada. 

Recuerda que el objetivo es generar una segunda fuente de ingresos extra, no un segundo trabajo. Cuando el cliente está en el piso, en total le dedicó una hora. Por la noche, cuando vuelvo, hablo con él si está allí.

Este es mi día a día cuando hay un cliente. Es algo bastante fácil, como has visto todo el mundo lo puede hacer, aunque la diferencia entre la gente que está dispuesta a hacerlo es la motivación y las ganas de tener una fuente de ingreso más al mes. 

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